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El pescado es una fuente alimentaria rica en nutrientes que, a diferencia de los demás alimentos de origen animal, destaca por la composición de su grasa. La grasa del pescado se caracteriza por la presencia de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 que son beneficiosos para la salud. Está comprobado que estos lípidos tienen un efecto positivo sobre el sistema cardiovascular, poseen un efecto antiinflamatorio y desempeñan un papel importante en el cerebro y la vista

Dependiendo del método de producción, los pescados se pueden dividir en pescados de pesca extractiva y pescados de piscifactoría. Los de pesca extractiva incorporan en su alimentación algas, plancton y otros peces más pequeños que son ricos en grasas saludables.

Los de piscifactoría se alimentan de piensos que se componen principalmente de otros peces y aceites de pescado, también abundantes en estos lípidos. En general, estas grasas se acumulan en los tejidos de estos peces y van a desempeñar un papel importante en la funcionalidad de los mismos.

Uno de los factores que afecta al porcentaje de grasa que presentan los peces es la estacionalidad. La cantidad de grasa en los peces de pesca extractiva es mayor en verano y principios de otoño, cuando en el mar hay una gran disponibilidad de alimentos para estas especies, y menor en invierno.

No obstante, este factor no afecta a los pescados de piscifactoría ya que el contenido en omega-3 de estos depende exclusivamente de los piensos que se utilizan para su alimentación. Estos piensos dan lugar a un suplemento constante de omega-3 durante toda su vida productiva. Esta es una de las razones por las que la mayoría de los estudios científicos demuestran que el pescado de piscifactoría posee más ácidos grasos omega-3 que el de pesca tradicional.